El lugar se conoció como Rancho de la Manteca. Se estableció como municipio el 20 de noviembre de 1874 y tomó el nombre de los hermanos José Martín Herrera y el coronel Rafael Herrera, en honor a su participación en la Batalla de San Bernabé. Está en la llanura costera del Golfo, a unos 281 metros sobre el nivel del mar, y colinda con Melchor Ocampo, Los Ramones, Los Aldamas y Cerralvo. El templo del Sagrado Corazón de Jesús marca el centro del pueblo.
La población pasó de 3,363 habitantes en 1990 a 1,959 en 2020. En las congregaciones lejanas vive, sobre todo, población adulta mayor. El municipio trabaja con autoridades estatales y federales en la limpieza y conservación del río Pesquería, y aparece en la conversación regional por un posible corredor ferroviario de carga ligado a un nuevo cruce en Texas. En la congregación San Agustín, las Cuevas Pintas conservan pinturas rupestres que la comunidad protege.
Comunicar aquí es hablar con dos públicos a la vez. Hacia fuera, el Museo El Piporro, abierto los fines de semana, puede atraer a visitantes de la región interesados en el cine y la cultura norteña. Hacia dentro, el municipio necesita llegar a adultos mayores en congregaciones aisladas, donde la radio, la visita directa y las redes familiares de WhatsApp pesan más que cualquier publicación. Río, conectividad y salud son los temas estructurales.
Fuentes consultadas