El asentamiento surgió en 1693 como Real de Santiago de las Sabinas: real por ser población minera, ligada a las minas de San Pedro Boca de Leones descubiertas en 1689, y de las Sabinas por los árboles que bordeaban el río. Las haciendas de beneficio necesitaban el agua del Río Sabinas, y desde 1714 hubo acuerdos para repartirla. Se convirtió en villa en 1829 y alcanzó la categoría de ciudad en 1971.
Su economía combina procesamiento de alimentos, ganadería de cría, engorda y comercio de ganado, productos lácteos y confección de ropa, con agricultura de maíz, trigo, sandía y calabaza. Según la Secretaría de Desarrollo Agropecuario estatal, en 2024 fue el mayor centro de empleo formal de la Región Norte. La población se mantuvo prácticamente estable entre 2010 y 2020, con un alza de 0.11%. El Ojo de Agua, La Turbina y el Charco del Lobo son sus espacios de recreación más conocidos.
Sabinas no se comunica como un pueblo ni como la metrópoli. Tiene medios y grupos digitales locales, un comercio que atiende a toda la región y fiestas decembrinas que atraen visitantes desde Estados Unidos. Eso abre espacio para marcas locales, servicios profesionales y especialistas que buscan clientela regional, y obliga al gobierno municipal a comunicar como centro de una región, no solo como ayuntamiento.
Fuentes consultadas