Vallecillo nació como real de minas de plata con el nombre de San Carlos de Vallecillo, por San Carlos Borromeo y por su ubicación en un pequeño valle. Franciscanos levantaron en el siglo XVIII la iglesia de San Carlos Borromeo. La Casa de la Plomada, construida en 1811, funciona como museo desde 1991 y resguarda fósiles de la cantera local. El municipio colinda con Anáhuac, Lampazos de Naranjo, Parás, Sabinas Hidalgo y Agualeguas, en la planicie del norte del estado.
Las actividades principales son la ganadería, la agricultura y la extracción de cantera y piedra laja. La UANL administra en la localidad de San Carlos un centro regional de desarrollo ganadero. En esas mismas canteras aparecen los fósiles del Turoniano, de hace 90 a 93 millones de años: más de 20 especies identificadas. La población bajó a 1,552 habitantes en 2020, y Data México reporta que 71.9% vive con alguna carencia social.
Para comunicar, Vallecillo tiene dos frentes. Hacia dentro, un municipio pequeño que pierde población y necesita explicar con claridad servicios y apoyos a ganaderos, trabajadores de la cantera y familias. Hacia fuera, un patrimonio científico que puede atraer a escuelas, investigadores y visitantes si se conecta con el pueblo. Las fiestas de la Santa Cruz, en mayo, y de San Carlos Borromeo, en noviembre, son los momentos de mayor reunión comunitaria.
Fuentes consultadas