En 1690, el capitán Juan de Villarreal, Francisco de Barbariego y el tlaxcalteca Antonio González fundaron el Real de San Pedro de Boca de Leones. La minería marcó su historia: se explotaron las minas de Minas Viejas en 1830 y hubo producción de plata y zinc a inicios del siglo XX. En 1812 adoptó el nombre del insurgente Juan Aldama y en 1828 fue elevada a villa. El municipio resguarda el sitio arqueológico La Morita II, con pinturas rupestres y petroglifos de unos 14,000 años.
El Censo 2020 registra 3,573 habitantes; según Data México, 13.1% menos que en 2010. La cabecera, a unos 96 km de Monterrey, limita con Lampazos de Naranjo, Salinas Victoria, Sabinas Hidalgo y Bustamante. Su patrimonio incluye el Palacio Municipal de 1905 a 1907, protegido por el INAH, la Ermita de la Santa Cruz, levantada por mineros a inicios del siglo XVIII, y el Museo del Ferrocarril y Minería, instalado en la antigua estación de la línea México–Nuevo Laredo.
En Villaldama, la conversación pública gira en torno a quedarse. La pérdida de población es el tema estructural de fondo, junto con empleo, servicios y conectividad. La Feria de la Santa Cruz, del 26 de abril al 3 de mayo, es la fiesta más importante del municipio y su principal momento de encuentro. La información circula por Facebook, WhatsApp y contacto directo, también entre quienes ya viven fuera.
Fuentes consultadas