Martín de Zavala fundó en 1646 la Misión de San Cristóbal de los Hualagüises, nombrada por el pueblo indígena que habitaba la zona. El municipio está al pie de la Sierra Madre Oriental, a unos 118 kilómetros de Monterrey. Lo cruza el río Hualahuises, que nace en la sierra de Iturbide y desemboca en la presa Cerro Prieto, en Linares. Sus puentes colgantes, de cerca de 80 metros, y el Parque El Sabinal, con galerías de ahuehuetes, son parte de la imagen del pueblo.
En 2020 vivían aquí 7,026 personas, 1.62% más que en 2010, y una cuarta parte tenía entre 5 y 19 años. Data México reporta 23.1% de población en pobreza moderada. La economía local se apoya en la talabartería, con sillas, riendas, cuartas y cinturones, y en juguetes de madera como trompos y yoyos; el pueblo llegó a exportar guantes de béisbol a Estados Unidos. También se producen miel y cítricos, en sintonía con la región.
Para comunicar, Hualahuises tiene un activo claro: una identidad reconocible y un calendario propio, con la Feria del Geranio en primavera, Semana Santa, las fiestas de San Cristóbal en julio y las de la Virgen de los Dolores en septiembre. Sus audiencias son los artesanos y sus familias, una población joven que decide si continuar el oficio y los visitantes que llegan desde Linares y Monterrey. Empleo, relevo generacional y comercialización son los temas de fondo.
Fuentes consultadas